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Cuando tenía 8 años mis padres me dejaron una cámara para que hiciera fotos durante un viaje con el colegio. Sorprendentemente, las fotos quedaron bastante bien y recibí alabanzas de mucha gente a mi alrededor. Desde entonces, era común verme con una cámara en la mano haciendo fotos a todo lo que me llamaba la atención. Mi única limitación era el presupuesto para película y copias.

Más tarde estudié Publicidad y Relaciones públicas, en la facultad de Ciencias de la Información. Durante la carrera, pasé por varias agencias como “trainee” (Rapp&Collins, Tandem, Lintas). En ese momento, no pensaba en ganarme la vida de la fotografía. Sin embargo, me ofrecieron trabajar en una agencia pequeñita, Pool de Creaciones Publicitarias, a la cual me incorporé como creativo y de la que salí cómo fotógrafo.

Durante mi paso por Pool aprendí los rudimentos de la fotografía de producto. Más de tres años de folletos de Continente me curtieron hasta el punto de tener siempre la seguridad de que el trabajo estaba bien hecho antes de ver las fotos reveladas. Me acostumbré a grandes proyectos con cientos de fotografías, con fotos de producto, bodegones, moda y exteriores. Al final, gestionar todo aquello y cumplir los plazos se convirtió en algo natural.

Como era de esperar, los folletos se me quedaron pequeños y, aunque en Pool también trabajé para otros clientes e hice mis pinitos como fotógrafo publicitario, me fui para trabajar de ayudante de Carmela Cabeza, fotógrafa ex-ayudante de Carlos Yebra. Allí desarrollé mi capacidad para ser paciente y entregar trabajos de calidad. Aprendí a manejar la cámara de 20x25cm con toda naturalidad y me enfrenté a retos como hacer montajes in-cam, fotografiar splashes, trabajar con ficticios o hacer tapados en cámara.

Por esas fechas inicié mi actividad cómo profesor en el CEV, lo que me obligó a repasar toda la teoría fotográfica. Me vino muy bien para mejorar.

Un par de años más tarde me puse por mi cuenta y aprendí a ser autosuficiente. También comencé a trabajar en digital, y di varios cursos de colorimetría, Postscript y manejo de Rips CMYK.

Tras unas años de trabajo como freelance, empecé a colaborar con Loewe. Realicé seis catálogos de accesorios, para lo cual invertí en equipos digitales de última generación y en una máquina de pruebas. Durante mi colaboración con Loewe, trabajé estrechamente con Fotomécanicas Rafael y aprendí a convertir correctamente fotos a CMYK, que cumplieran con la norma ISO 12647.

Además de las cuestiones técnicas, Loewe me exigió desarrollar mi creatividad al máximo. Por un lado, tenía que proponer la línea creativa y por otro, explotarla a lo largo de 100 fotografías para que no parecieran repetitivas.

A partir de entonces muchos de mis clientes me han elegido para que yo investigara creativamente con sus productos y creara un banco de imágenes que les sirvieran para su comunicación gráfica. En algunos casos sus sedes están decoradas con mis fotografías.

Me hizo especial ilusión cuando en 2008 DYC abrió un museo en su destilería y comprobé que bastantes de mis fotos fueron incluidas en la exposición, y en el libro que editaron para conmemorar sus 50 años de historia.

Últimamente, he colaborado con Sfera-e para poner en marcha su web de e-Comerce. Mi trabajo ha consistido en organizar un plató capaz de cumplir con los plazos establecidos, prever las necesidades de inversión, crear los grupos de trabajo, generar un manual de estilo, adaptar el software y crear las plantillas, perfiles de color y metodologías de trabajo necesarias para llevar a cabo el proyecto. Ha sido una experiencia muy valiosa.

Sigo dando clases como profesor en Istituto Europeo di Design, en el Master de Fotografía Profesional.

En mis más de 20 años de carrera cómo fotógrafo he aprendido no sólo fotografía, sino también producción, publicidad, creatividad, logística, liderazgo de equipos, economía y un largo etcetera…

“Ahora no entiendo que en mis años de estudiante no pensara en trabajar como fotógrafo. Hoy creo que no sabría hacer otra cosa.”